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comunes que nos realizan

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Agua Sólida es un polímero agrícola superabsorbente capaz de retener grandes cantidades de agua y liberarla de forma progresiva en el suelo, directamente en la zona radicular de la planta. Actúa como un reservorio hídrico que mejora la eficiencia del riego y reduce el estrés hídrico.

Es un polímero diseñado para uso agrícola, no tóxico, seguro para el suelo, las plantas y el medio ambiente. Está formulado específicamente para degradarse con el tiempo sin dejar residuos contaminantes.

Dependiendo del tipo de suelo y manejo, su vida útil puede oscilar entre 3 y 5 años, manteniendo su capacidad de absorción y liberación de agua durante ese periodo.

Sí. El Agua Sólida reduce la frecuencia y volumen de riego porque evita pérdidas por percolación profunda y evaporación, manteniendo la humedad disponible durante más tiempo.

En función del cultivo y del suelo, el ahorro puede situarse entre un 30 % y un 50 %, especialmente en cultivos leñosos, hortícolas y zonas con riego localizado.

Exactamente. Al necesitar menos horas de riego, se reduce el uso de bombas, lo que se traduce en menor consumo eléctrico y menos desgaste de maquinaria.

Sí. Al mantener una humedad constante en el entorno de la semilla, el Agua Sólida favorece una germinación más rápida, uniforme y homogénea.

Reduce de forma muy significativa las marras, ya que las plantas jóvenes no sufren picos de sequía entre riegos o tras la plantación.

Sí. Las raíces tienden a desarrollarse alrededor del polímero, creando un sistema radicular más potente, profundo y eficiente.

Es especialmente recomendable en olivar, almendro, pistacho, viñedo y frutales, tanto en secano como en regadío, mejorando el establecimiento y la producción.

Sí. En hortícolas mejora la uniformidad del cultivo, reduce estrés hídrico y ayuda a mantener una producción más estable.

Es uno de los usos más eficaces. En viveros garantiza homogeneidad, vigor y menor mortalidad en plantas jóvenes.

Muchísimo. Permite reducir riegos, mantener el césped verde más tiempo y disminuir el consumo de agua en jardinería pública y privada.

Sí. En suelos arenosos reduce la pérdida de agua y nutrientes, mejorando la estructura y la capacidad de retención hídrica.

El Agua Sólida retiene también nutrientes disueltos, reduciendo el lavado y mejorando su aprovechamiento por la planta.

Precisamente ahí es donde más destaca. Actúa como un seguro hídrico frente a olas de calor y periodos secos prolongados.

Sí. Mantiene la planta en condiciones óptimas durante más tiempo, reduciendo el estrés y mejorando el rendimiento final.

Sí. El ahorro en agua, energía, fertilizantes y reposición de plantas compensa ampliamente la inversión inicial.

En muchos cultivos la amortización se consigue en la primera o segunda campaña, especialmente donde el agua o la energía son caras.

No es un abono ni sustituye al fertilizante. Es un almacén de agua en el suelo. Piensa en miles de pequeñas esponjas que se cargan cuando riegas o llueve y van soltando el agua poco a poco.

Se hincha, sí, pero de forma controlada. No rompe raíces ni compacta el suelo. Al contrario, crea porosidad y mejora la aireación radicular.

Se queda en la zona donde se aplica. No se lava como los fertilizantes, absorbe parte de esa lluvia y evita que se pierda por escorrentía.

Funciona muy bien en secano. En secano cada lluvia cuenta, y Agua Sólida permite aprovecharla durante semanas en lugar de días.

Exacto. Mantiene la humedad estable, lo que se traduce en nascencias más uniformes, menos calvas y plantas más iguales.

Sí, es ideal para situaciones límite. Permite sembrar con más seguridad incluso en condiciones adversas.

Muchísimo. Menos marras significa menos gasto en semilla, mano de obra y tiempo.

Es uno de sus mejores usos. Aplicado en el hoyo de plantación reduce drásticamente las marras y acelera el arraigo.

Muy recomendable. Ayuda a superar el estrés inicial y mejora la supervivencia en zonas difíciles.

Sirve para ambas. En plantas grandes mejora el aprovechamiento del riego; en jóvenes, marca la diferencia entre vivir o morir.

Depende del cultivo, pero normalmente se puede espaciar mucho más el riego, a veces el doble de tiempo entre riegos.

Perfectamente. De hecho, con goteo es donde más eficiente se vuelve, ya que evita pérdidas en profundidad.

También funciona. Captura el agua que llega al suelo y la mantiene disponible durante más tiempo.

Sí. Menos riegos = menos horas de bombeo = menos consumo eléctrico. Es uno de los ahorros más claros.

En la mayoría de casos, sí. Se compensa con ahorro en agua, energía, fertilizantes y reposiciones.

Es uno de los suelos donde mejor funciona. Evita que el agua se escape y mejora mucho la eficiencia del riego.

También ayuda, mejorando la estructura y reduciendo el estrés por falta de oxígeno en periodos secos.

Sí. Favorece un suelo más esponjoso y activo biológicamente.

No crea agua, pero multiplica la eficiencia del agua disponible, que hoy es la clave.

Mucho. Reduce el estrés hídrico y mantiene la planta activa más tiempo.

Existen formulaciones aptas según normativa. Siempre recomendamos consultar el tipo específico.

No. De hecho, al mejorar la humedad, favorece la vida del suelo.

Sin duda. Es una herramienta clave para una agricultura moderna, eficiente, rentable y sostenible, adaptada a los retos actuales del agua y del clima.